Jueves, 31 de Julio del 2014

Última Actualización:11:28:02 PM GMT

No lo den por muerto

En un durísimo partido ante Atlanta, a los 41 minutos del segundo tiempo, Instituto obtuvo su premio por tanto insistir para quedarse con el triunfo. De la mano de Encina, goleador y figura de todo el partido, la Gloria sumó tres puntos vitales para seguir en lo más alto de la tabla, a cuatro de diferencia de River Plate, escolta y próximo rival albirrojo.

 

En el primer tiempo, fue Instituto el que propuso, mientras que Atlanta esperó y se defendió bien ante los ataques albirrojos. La más clara llegó a los 14, cuando a Fileppi le quedó una pelota en el área chica y su remate fue bien tapado por Pellegrino. Luego, en esa misma jugada, Dybala conectó un centro de cabeza que quedó en las manos del “1” Bohemio.

 

 

Instituto dominaba la pelota y apostaba a su juego por abajo, aunque carecía de claridad en los metros finales. A los 20 minutos, llegó un cabezazo de Gagliardi que otra vez despejó Pellegrino y la pelota terminó dando en el palo.  Veinte minutos después, un jugadón de Encina que enganchó dos veces en el área chica y no pudo rematar con total comodidad, fue lo último de un Instituto que no lograba superar la dura defensa visitante.

 

En el segundo tiempo, con el nerviosismo de la gente por el gol que no llegaba, la Gloria intentaba tranquilizarse en el campo de juego y continuaba apostando por su fútbol asociado, sin tirar pelotazos. Pero a Dybala y Lagos la pelota no le llegaba con comodidad y lucían desconectados del equipo que lo sufría y lo tenía a Encina como el gran luchador de la jornada.

 

A los 16, Franco mandó a la cancha a López Macri en lugar de Gaitán y el “hijo del viento” preocupaba con su velocidad por la banda derecha. Pero Instituto abusaba de centros que eran siempre despejados por los centrales visitantes o quedaban en las manos de Pellegrino.

 

Encima, pasaban los minutos y Atlanta se agrandaba. En dos jugadas de contra, los ahora dirigidos por Roldán parecían que se quedaban con toda la Gloria en Alta Córdoba. Mientras, Instituto no encontraba la fórmula para traspasar la defensa de un equipo que aspiraba al punto como premio mayor de la tarde.

 

Hasta que a los 41 minutos el “Sapito” se convirtió en príncipe. Es que tras una gran asistencia de Lagos en la puerta del área grande, Encina definió ante la salida de Pellegrino para que la pelota infle la red y encienda todas las gargantas de un público albirrojo que copó el Monumental y desató el festejo.

 

Festejo que se hizo esperar, pero se disfrutó el doble, puesto que cuando parecía que se sumaba de a uno, llegó el gol del delirio para demostrar que a este Instituto no hay que darlo por muerto bajo ninguna circunstancia. Y ahora, que se venga River.