
No hay palabras. Ya está. Se acabaron. Las dijimos todas. No quedan adjetivos para describirlo. Ni sinónimos. Hasta los superlativos son poco. Porque Chiarini es grande en serio. Lo que hace va más allá de la excelencia. En Alta Córdoba demostró que es el mejor. Y se las ingenia para seguir sorprendiendo. Con sus enormes atajadas. Por sus reflejos excepcionales. Porque transmite igual tranquilidad cuando habla. Cuanta seguridad en uno. Julio es el orgullo que siente el hincha. Que en Tucumán se escuche la ovación. Instituto lo admira.
¿Sos consciente de lo que significa tu aporte al equipo?
Yo trato de darle tranquilidad, e intentar mantener el arco en cero. Siempre quiero hacer lo mejor posible, para que mis compañeros sientan esa tranquilidad. Así, de ahí en adelante puedan atacar y hacer un buen partido. Con Aldosivi lo hicimos, la mayor parte jugamos bien y lo definimos de la mejor manera, con un gol muy lindo. Me alegra que la gente se haya ido contenta, la familia, todos los hinchas, porque son los que sufren.
¿Velocidad gestual se llama lo que tuviste en esas intervenciones de lujo?
No sé como decirte. Son difíciles, porque la mayoría si las tocas, las metes adentro. Por eso traté de meter el manotazo y que salgan para cualquier lado. Creo que fue lo más complicado. Después en el segundo, con la uña alcance a desviar otra. Pero rescato lo del equipo, creo que hemos mejorado, eso nos deja más tranquilo para lo que queda del torneo.
¿Cuál es la virtud de este Instituto?
La actitud. Creo que hemos mejorado en eso de querer ir siempre al arco del frente. Este equipo, jugando bien o mal, siempre quiere ir para adelante. Hace siete partidos que hemos corregido algunas cosas. Eso nos da tranquilidad. Todo lo bueno es necesario. Hay que sumar más y tratar de terminar lo más arriba posible.
¿Cuánto suma ganar en Tucumán?
Mucho. Hace bastantes partidos que venimos bien, que estamos creciendo como equipo. Pienso que de visitantes, si hubiéramos estado más finos, hubiéramos ganado dos o tres partidos. Eso nos hace salir a la cancha más tranquilos. Vamos a terminar de otra manera y con otra cara el campeonato.
Te dijeron que por tus intervenciones parecías arquero de equipo grande, ¿Nos contás lo que respondiste?
Soy el arquero de un equipo grande. Para mí el más grande de Córdoba. Si ven los poster que están acá, se fijan en las caras de los jugadores que saco Instituto, cualquiera se da cuenta lo grande que es. En ese sentido estoy tranquilo y muy conforme de este Club. Le agradezco a la gente, a todos, porque la verdad que me tratan muy bien. Eso es lo que te satisface y es la alegría que me llevo a casa.
¿Cómo se mantiene el nivel personal, en un torneo tan irregular?
Siempre quiero meter la mano y que no se meta en mi arco, tratar de amortiguar la pelota como sea, que salga para otro lado. No sé, por ahí me ayuda un poquito Dios también. Asique hay que agradecerle al de arriba. Pero es el trabajo que estamos haciendo. Estamos entrenando muy bien y tengo muy buenos competidores al lado. Ellos son los que te hacen cada día estar mejor.
Anabela Figueroa.







